Ciencia
Sueño REM: la fase de los sueños vívidos

Sueño REM: la fase de los sueños vívidos

Qué es el sueño REM, cómo lo descubrieron Aserinsky y Kleitman en 1953, por qué el cuerpo queda paralizado y por qué no todos los sueños son REM.

Lo esencial
  • Eugene Aserinsky y Nathaniel Kleitman describieron el sueño REM en 1953.
  • Durante el REM la actividad eléctrica cerebral se parece a la de la vigilia, mientras la musculatura voluntaria queda en atonía.
  • Los ojos y la respiración son las excepciones a esa parálisis temporal.
  • Soñar no es exclusivo del REM: los despertares en sueño no REM también producen relatos, típicamente más breves y menos narrativos, como estableció el trabajo de David Foulkes.
  • El REM supone en torno al 20–25 % del sueño de un adulto y se concentra en la segunda mitad de la noche.

El sueño REM debe su nombre a lo más visible que ocurre en él desde fuera: rapid eye movement, el movimiento rápido de los ojos bajo los párpados cerrados. Es la fase de la que provienen la mayoría de los relatos de sueños largos, extraños y con trama, y también una de las cosas más raras que hace el cuerpo humano de forma rutinaria: un cerebro que se comporta casi como despierto dentro de un cuerpo que está, funcionalmente, desconectado.

Un descubrimiento de 1953. Eugene Aserinsky y Nathaniel Kleitman identificaron el fenómeno en el laboratorio de la Universidad de Chicago: al registrar los movimientos oculares de personas dormidas encontraron periodos regulares de actividad ocular intensa, y comprobaron que despertar a alguien durante esos periodos producía relatos de sueños vívidos con mucha más frecuencia que en otros momentos de la noche. Fue el hallazgo que convirtió el sueño en algo medible. Hasta entonces, el estudio de los sueños dependía por completo de lo que alguien recordara por la mañana; a partir de ahí pudo cronometrarse, provocarse un despertar en el momento exacto y compararse el relato con un registro fisiológico.

Un cerebro encendido y un cuerpo apagado. En el registro eléctrico, el REM se parece sorprendentemente a la vigilia: actividad rápida, de bajo voltaje, muy distinta de las ondas lentas del sueño profundo. Al mismo tiempo, la musculatura voluntaria entra en atonía: el tono muscular cae hasta prácticamente cero. Esa parálisis temporal es un mecanismo de seguridad y explica por qué, por muy activo que sea el sueño, no lo representas físicamente. Cuando ese mecanismo falla aparece un cuadro clínico distinto, el trastorno de conducta del sueño REM, del que hablamos en el artículo sobre sonambulismo. Y cuando la atonía persiste unos segundos después de despertar, aparece la parálisis del sueño, que también tiene su propio artículo aquí.

Hay dos excepciones a la parálisis, y ambas resultan útiles: la respiración y los músculos oculares siguen funcionando. La segunda excepción tuvo consecuencias enormes para la investigación, porque convirtió los ojos en un canal de comunicación desde dentro del sueño: es la base de los experimentos con sueños lúcidos.

El matiz que casi todos los artículos divulgativos se saltan. Soñar no es exclusivo del REM. Es un error extendido —y comprensible, dado el impacto del hallazgo de 1953— identificar sueño REM con sueño soñado. Cuando se despierta a personas durante fases no REM también se obtienen relatos de actividad mental, a veces claramente oníricos. El trabajo de David Foulkes fue determinante para establecerlo con rigor metodológico. La diferencia no es de presencia o ausencia, sino de carácter: los relatos procedentes del sueño no REM tienden a ser más breves, más fragmentarios, más parecidos al pensamiento y menos narrativos, mientras que los del REM son más largos, más visuales y con más elementos improbables.

Ese matiz importa porque cambia la pregunta científica de fondo. Si soñar ocurriera solo en REM, bastaría con explicar el REM. Como no es así, cualquier teoría sobre por qué soñamos tiene que dar cuenta de una actividad mental que atraviesa distintos estados fisiológicos, aunque se exprese con más intensidad en uno de ellos.

Cuánto REM hay en una noche. En un adulto, el REM ocupa en conjunto en torno al veinte o veinticinco por ciento del tiempo total de sueño, repartido en varios episodios que se alargan hacia la madrugada. Los recién nacidos pasan una proporción mucho mayor de su sueño en un estado análogo al REM, un dato que suele interpretarse como indicio de un papel en el desarrollo del sistema nervioso, aunque la interpretación exacta sigue discutiéndose.

Es tentador convertir el REM en el protagonista de toda la noche y tratar el resto como preámbulo. La imagen más fiel es otra: el REM es uno de los modos de funcionamiento del cerebro dormido, muy distinto del sueño profundo, y la noche los alterna por razones que la investigación todavía está terminando de entender.

Preguntas frecuentes

¿Solo se sueña en fase REM?
No. Los despertares durante el sueño no REM también producen relatos de actividad mental, aunque suelen ser más cortos, más fragmentarios y menos narrativos que los del REM.
¿Por qué no me muevo cuando sueño que corro?
Porque durante el REM la musculatura voluntaria pierde el tono casi por completo. Es un mecanismo de seguridad que impide representar físicamente el contenido del sueño.
¿Qué pasa si duermo poco: pierdo REM?
Los periodos REM más largos se concentran al final de la noche, así que recortar sueño por la mañana afecta de forma desproporcionada a esta fase.
¿Los movimientos oculares del REM siguen lo que veo en el sueño?
Es una hipótesis antigua y atractiva, y hay resultados compatibles con ella, pero no está establecida como explicación general. Lo que sí está demostrado es que los ojos pueden usarse de forma voluntaria durante el REM, algo aprovechado en la investigación del sueño lúcido.

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En qué se basa

  • El descubrimiento del sueño REM por Eugene Aserinsky y Nathaniel Kleitman en 1953
  • Los estudios de David Foulkes sobre relatos oníricos en despertares de sueño no REM
  • Registros de polisomnografía sobre atonía muscular y arquitectura del sueño

Este artículo es informativo y no sustituye el consejo de un profesional sanitario.